LA VIDA ES TAN PRECIOSA Y EL TIEMPO ES TAN CORTO!

LA FABULA DEL MONJE Y LA FRUTILLA

Una mañana, un monje estaba cosechando frutos en el bosque cuando de repente vio un tigre. No queriendo tornarse el desayuno del tigre, el monje corrió a toda prisa. Infelizmente, el tigre corrió detrás de él. Después de correr con mucho esfuerzo a través del denso bosque, el monje, de repente, salió del bosque y se encontró balanceando en la orilla de un precipicio. Como el tigre estaba casi alcanzándolo, el monje no tuvo otra opción que agarrarse de un arbusto colgado en la orilla del abismo y saltar. El arbusto aguantó! A la mitad del descenso del peñasco, el monje vio otro tigre esperándolo abajo! A medida que él balanceaba en el arbusto intentando decidir qué hacer, apareció un roedor gigante que salió de un hueco en la pared del peñasco y comenzó a mordisquear el arbusto.

En ese momento de la crisis, el monje, de repente, notó una planta de frutilla en una grieta en las rocas y en ella estaba la más grande y hermosa frutilla que el ya había visto jamás. Momentáneamente, ignorando su situación difícil, el monje alargó el brazo, arranco la frutilla y le dio una mordida. De repente, y de forma insólita todos sus miedos fueron olvidados, pues el monje no pudo sentir nada, pero apenas el intenso placer del gusto de la fruta más dulce y suculenta que el ya había comido. Entonces, luego que el enorme ratón terminó de roer el arbusto. El cayó pero halló una pequeña protuberancia rocosa para agarrarse. Y quedó allí colgado por un tiempo tan largo que ambos tigres llegaron a aburrirse de tanto esperar y así que se fueron cansados. Muy lentamente, el monje consiguió escalar el peñasco, atravesó el bosque y volvió para su aldea.

En cuanto caminaba, el monje reflexionó por un instante: “Aprendí una importante lección hoy:

La vida es tan preciosa y el tiempo es tan corto!.

Con frecuencia yo gasto mi tiempo,

–  preocupándome sobre lo que sucedió conmigo en el pasado (el tigre en la cima de la montaña),

– con lo que podrá acontecer conmigo en el futuro (el tigre en el fondo del precipicio)

– y con las batallas y aborrecimientos de cada dia (el ratón inmenso).

Con toda esa preocupación, a veces no veo las bonitas dádivas que la vida tiene para ofrecerme cotidianamente (la frutilla). Mi miedo me impide de ver y apreciar esos presentes. Así, no solo deberíamos desear muchas frutillas (presentes) en nuestras vidas, mas también tener la sabiduría de reconocerlas, agarrarlas, saborearlas y disfrutar cada uno de los deliciosos mordiscos”.

Autor: Desconocido

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s